La Luna Nueva da inicio al mes de Shevat, un tiempo de renovación interna. Aunque la conjunción exacta ocurre en Capricornio, la energía que se activa con el nacimiento de la Luna es completamente acuariana: mental, eléctrica y futurista. Acuario nos invita a pensar distinto, a romper patrones y a observar nuestra vida desde una perspectiva más elevada. Este mes marca un cambio profundo porque Saturno y Neptuno regresan a Aries; esta vez definitivamente. El año pasado, ambos estuvieron unos meses en Aries, ofreciendo un “tráiler” energético que ahora se vuelve una película completa.
El contraste entre Piscis y Aries es radical. Piscis es agua, disolución, entrega, intuición y final de ciclo. Su energía es suave, mística, compasiva… pero también evasiva o confusa. Aries, en cambio, es fuego, impulso, nacimiento y acción directa. Su energía es audaz, rápida, valiente… pero puede ser reactiva o agresiva.
Por eso, cuando Neptuno —el planeta de los sueños, la espiritualidad y la ilusión— pasa de Piscis a Aries, ocurre un fenómeno particular: la inspiración deja de ser introspectiva y se vuelve impulso, fuego espiritual y búsqueda de propósito vivido en acción. No obstante, también puede despertar ilusiones bélicas, narrativas espirituales distorsionadas o una religiosidad emocionalmente cargada. Neptuno en Aries vuelve la fe urgente, intensa y, a veces, peligrosa si no está anclada en conciencia.
Saturno pasa por una transición igual de marcada. De una autoridad más suave y permeable, pasamos a un Saturno en Aries directo y contundente. Esto puede manifestarse como autoridades más agresivas, imposición sin diálogo o estructuras que obligan a actuar rápido. Espiritualmente, Saturno en Aries nos insta a hacernos cargo de nuestra vida, asumir el verdadero liderazgo y cultivar la disciplina con integridad.
El clima elemental del mes muestra un claro predominio del Aire, con varios planetas en Acuario que aceleran la mente, despiertan ideas brillantes y activan un deseo profundo de libertad. Esta energía trae claridad y visión, pero también puede causar ansiedad, saturación mental y cierta desconexión del cuerpo. El fuego se activa con la entrada de Saturno, Neptuno y Marte en Aries, lo que imprime urgencia, determinación y búsqueda de propósito; aunque también puede confundir intuición con impulsividad. El agua, sostenida sobre todo por Júpiter en Cáncer, introduce sensibilidad, nostalgia y una necesidad de contención emocional, funcionando como un contrapeso suave. La tierra, casi ausente, vuelve más difícil la concentración, el orden y la materialización de ideas, por lo que es necesario anclar la energía a través de hábitos simples y presencia corporal.