Después de un intenso y movido mes de mayo, junio llega con un aspecto muy fuerte de Plutón, que comienza su movimiento retrógrado en Acuario. La energía de esta influencia ya venía construyéndose desde la semana pasada y la intensidad continuará durante los próximos meses.
Plutón es el último cuerpo celeste del sistema solar y también el más pequeño. Sin embargo, su influencia es una de las más grandes y representa aquello que no podemos ver con nuestros cinco sentidos. Muchas veces asociamos a Plutón con crisis, transformación y otros temas que en realidad pertenecen más a Escorpio que a Plutón mismo. Los tránsitos de Plutón pueden sentirse como estar al borde de un precipicio, así como Plutón reside en el borde del sistema solar. Desde esa posición, Plutón puede observar a todos los demás planetas orbitando alrededor del Sol. Esa distancia le otorga la perspectiva más amplia de todas. Como una especie de “Guardián de la Luz”, Plutón nos impulsa a confiar en el universo y en la Fuerza de Luz del Creador.
Cuando Plutón entra en retrogradación, algo dentro de nosotros se pone en alerta. Plutón en Acuario, más que en cualquier otro signo, apunta hacia un orden superior, un rompecabezas más grande y la comprensión de que todo está conectado y tiene un propósito. Entendemos que existe una ley natural en la forma en que todo se desarrolla e interconecta, y Plutón, desde esa perspectiva, lo comprende de una manera que ningún otro planeta puede hacerlo.
Cuando Plutón retrograda, se crea una especie de visión de túnel que nos enfoca en aquello que todavía necesitamos cambiar o trabajar en nosotros mismos. Plutón retrógrado ocurre dos veces al año y nos recuerda que no todo gira alrededor de nosotros. Al cambiar nuestra perspectiva de nosotros mismos hacia el mundo, las personas y el panorama más amplio, podemos pasar de la frustración y el egoísmo hacia el flujo, la conexión y el verdadero significado.