Este mes es Tishrei en el calendario kabbalístico, y nace la noche del 11 de septiembre: Rosh Hashaná, la semilla que establece el tono de todo el año. Por lo tanto, vale la pena comprender la energía única que trae consigo. La Luna nace mientras el Sol aún se encuentra fuerte en Virgo (orden, precisión y servicio), y muy pronto pasa a Libra, dándonos el primer sabor del equilibrio y la armonía que definirán el mes. Aquí también comienzan los meses femeninos del calendario.
Alrededor del 22 de septiembre, el Sol entra en Libra, justo en el equinoccio: el día y la noche tienen la misma duración. No es casualidad, ya que el símbolo de Libra es la balanza (relaciones, justicia y armonía). Llega en buena compañía: Júpiter, desde Leo, abre puertas y trae buena fortuna; Urano, desde Géminis, aporta ideas frescas y claridad; Plutón, desde Acuario, enciende el poder de transformarnos desde la raíz. Ese apoyo es nuestro mejor recurso del mes.
Es importante mencionar que hay un poderoso trasfondo en toda esta combinación. Desde Júpiter hasta Plutón, todos los planetas están en signos masculinos: fuego (Júpiter en Leo, Saturno y Neptuno en Aries) y aire (Urano en Géminis, Plutón en Acuario). Es un año con exceso de fuego y aire, lo cual impulsa la prisa, una mente acelerada, el deseo de tener la razón, mucha lucha y poca paciencia o tolerancia. El fuego quema y el aire se apresura… ¿y dónde están la sensibilidad del agua y la paciencia y responsabilidad de la tierra? Precisamente esa es nuestra tarea: ser proactivos y moderarnos conectando con los elementos de agua y tierra que el cielo no nos proporciona.
Aquí aparece un hermoso contrapeso muy femenino. Venus (el amor) entra en Escorpio y devuelve el agua que hace falta. Sentiremos una intensa necesidad de amor y un profundo impulso de buscar intimidad. Es una energía intensa —piensa en necesidad de control, celos y la idea de que debe ser todo o nada—, pero esa profundidad equilibra un clima tan masculino.
Más adelante, Mercurio se une a esa energía escorpiana, y la comunicación se vuelve más emocional, psíquica y conectada con el alma. Podemos sentirnos más agudos, con una capacidad precisa para tocar donde duele —e incluso para manipular, si no tenemos cuidado—. El agua puede suavizar tanto fuego y aire; sin embargo, usada sin conciencia, también puede herir.
También hay un desafío que se siente durante todo el mes: Saturno y Neptuno en Aries, que representan el “yo”, se oponen al Sol en Libra, que representa el “nosotros”. Saturno pone a prueba nuestros vínculos, haciéndolos más serios y, a veces, más fríos o solitarios; nos pide madurez, compromiso y límites reales. Todo lo que no sea sólido nos pesa. Neptuno, por otro lado, nubla nuestra visión. Podemos idealizar al otro y confundir el amor con el sacrificio, lo que dificulta ver dónde termina el “yo” y dónde comienza el otro. Puede sentirse como niebla en nuestras relaciones. El consejo: ser honestos y comprometidos, como pide Saturno, y al mismo tiempo despejar la niebla de Neptuno; ver a las personas como son, no como soñamos que sean, con compasión y sin perdernos a nosotros mismos.
Con este clima, la sombra de Libra se activa fácilmente: la indecisión, el deseo de complacer a todos, evitar el conflicto y disolverse en el otro. El trabajo del mes es concreto: bajar el ritmo, escuchar de verdad, sentir antes de reaccionar, establecer límites sanos, elegir la paz por encima de tener la razón y utilizar las palabras para sanar, no para herir. También cuidado con Marte entrando en Leo, ya que aumenta el fuego y, con él, el ego y las peleas.
La astrología describe la energía, pero no nos gobierna. A través de la conciencia, podemos elevarnos por encima de la influencia de las estrellas y ser la causa, no el efecto. En medio de tanto fuego, elijamos la calma; en medio de tanto aire, elijamos sentir; donde falta tierra, elijamos la paciencia. Si todo el año se siembra en estos días, entremos en ellos despiertos. Que esta entrada de Libra sea una oportunidad para restaurar el equilibrio en nuestras relaciones y sembrar buenas semillas para todo el año.