Los planetas actúan como los instrumentos de una orquesta, cada uno tocando una nota particular en un momento particular. Venus retrógrada (del 3 de octubre al 14 de noviembre) ha sonado fuerte y estridente… ¡y es difícil de ignorar! Quienes han estado atentos saben que Venus retrógrada en Escorpio y Libra es uno de los retrógrados más intensos que existen. Es un momento que puede fortalecer o romper relaciones, en el que regresan personas del pasado y vuelven a surgir sentimientos que creíamos haber resuelto. Pero, en el fondo, lo que realmente está ocurriendo es una oportunidad para conectar más con nuestras emociones.
Cuando está retrógrada, Venus se encuentra en su punto más cercano a la Tierra; tan cerca que nos impregna de una energía venusina que puede resultar abrumadora y desestabilizante. Podemos recaer en viejos patrones o sentir el dolor de heridas antiguas. Pregúntate: ¿Estoy expresando mis verdaderos sentimientos? ¿O estoy reaccionando porque me siento abrumado? A menudo queremos cercanía, pero alejamos a las personas; queremos ser vistos, pero nos escondemos detrás de la indiferencia. O buscamos seguridad y presionamos por una respuesta antes de que la otra persona haya tenido oportunidad de contestar. Es más difícil preguntarnos: ¿Lo que dije comunicó lo que realmente siento? ¿La vida que estoy viviendo refleja lo que más me importa? ¿Mis relaciones con los demás son sanas y honestas? Este es el momento de preguntarte no qué necesitas, no qué quieres, no qué mereces, sino cuál es realmente la verdad de tu alma.
Venus traduce la Luz de nuestro propósito más elevado en algo personal: en lo que valoramos, lo que amamos, lo que sentimos que somos. Ese es el significado más profundo de Venus como el planeta del valor: saber qué nos importa lo suficiente como para guiar nuestras decisiones, qué nos da esa sensación de "¡Sí, esto es quien soy y esta es la vida que quiero vivir!". La energía de Venus es la sensación de estar viviendo en verdadera alineación con quienes somos.