Esta semana se siente como una pausa muy necesaria después de la intensidad de las últimas semanas. Es momento de despejar, avanzar hacia la comprensión y empezar a ver con más claridad lo que hemos estado viviendo.
Los planetas siempre están interactuando entre sí. Algunos de estos encuentros generan tensión y nos impulsan a movernos y crecer. Otros son armoniosos: la energía fluye, las cosas se acomodan y nos sentimos apoyados. Después de semanas de tensión, esta semana por fin nos trae un encuentro armonioso, y es un alivio bienvenido.
Comenzamos el domingo 1 con el Cuarto Menguante, el punto del ciclo lunar en el que la luz empieza a disminuir. Es una fase para soltar, despejar y cerrar pendientes. No es momento de iniciar nuevos proyectos, sino de terminar lo pendiente, organizarnos y liberar lo que ya no tiene sentido cargar. Lo que vimos con claridad en la Luna Llena ahora nos pide actuar: ¿Qué es lo que realmente voy a soltar?
El miércoles 4 llega el momento más importante de la semana: el Sol se encuentra con Mercurio, que sigue retrógrado en Escorpio. El Sol representa nuestra consciencia, y Mercurio, nuestra mente. Cuando se unen, se enciende una luz en medio de la confusión. Es como si de pronto entendiéramos algo que no habíamos podido ver en semanas. Puede llegar una revelación, salir a la luz una verdad o surgir una nueva forma de ver un viejo problema. Estamos justo a la mitad de Mercurio retrógrado, así que esta claridad nos muestra lo que necesitamos revisar y corregir antes de seguir adelante. Presta atención a tus sueños, a las conversaciones inesperadas y a lo que te dice tu intuición en estos días.
Ese mismo día, Venus, todavía retrógrado en Libra, forma un encuentro armonioso con Júpiter en Leo. Venus rige el amor, las relaciones y el valor propio, y Júpiter es el planeta de la abundancia, la generosidad y la fe. Juntos traen alivio al corazón: reconciliaciones, gestos de cariño, conversaciones sanadoras y la oportunidad de devolver la alegría a nuestras relaciones. También es buen momento para recordar nuestro valor y tratarnos con más amor. Como Venus sigue retrógrado, lo que llega suele venir del pasado: una persona, un sentimiento o una lección que regresa para cerrarse de una manera más bonita.
Con el Sol recorriendo Escorpio, seguimos en una temporada de profundidad y transformación. Esta semana, esa energía se vive de forma más interna: menos drama por fuera y más comprensión por dentro.
En cuanto a los elementos, el fuego sigue fuerte y trae entusiasmo y ganas de brillar, pero también impaciencia; lo mejor es canalizarlo en la creatividad y el movimiento. El agua mantiene muy despiertas nuestra sensibilidad y nuestra intuición, así que vale la pena escucharlas. La tierra sigue escaseando, por lo que puede costarnos concretar las cosas. Lo que ayuda es aterrizar las ideas en lo práctico: hacer listas, ordenar nuestros espacios, cuidar el cuerpo y avanzar paso a paso.
Y algo que vale la pena tener en cuenta: el viernes 13 de noviembre, Mercurio y Venus retoman su movimiento directo el mismo día. Después de semanas de revisar, replantear y mirar hacia atrás, la mente y el corazón empiezan a avanzar de nuevo. Las conversaciones se destraban, los acuerdos se aclaran y las relaciones encuentran una nueva dirección. Por eso, todo lo que despejemos y comprendamos esta semana se convierte en la base de todo lo que podremos poner en marcha a partir de ese momento.
Es una semana para soltar de manera consciente y recibir la claridad que llega. Lo que comprendemos hoy nos prepara para avanzar con más fuerza en los días que vienen.