Hace unas semanas, el 26 de julio, los Nodos Lunares cambiaron de signo: el Nodo Norte entró en Acuario y el Nodo Sur entró en Leo, donde permanecerán hasta marzo de 2028. Los cambios nodales son enormes porque, durante 18 meses, desplazan el enfoque del mundo entero hacia una energía completamente distinta. Los nodos lunares son los únicos arquetipos cuyo movimiento habitual a través del zodiaco es retrógrado.
Durante los últimos 18 meses estuvieron en Piscis y Virgo, y ahora que han llegado a los cero grados de Piscis y Virgo, pasarán a los 29 grados de Acuario y Leo. Los nodos lunares trabajan conjuntamente, reajustando continuamente nuestro karma para que vivamos lo que nuestra alma requiere y hagamos lo que nuestra alma necesita hacer.
Ahora, en Acuario y Leo, el enfoque se desplaza hacia los cambios puestos en marcha por Plutón en Acuario y Júpiter en Leo: es decir, la conexión entre nuestra identidad individual y la colectiva. En nuestra carta natal, el eje Leo-Acuario representa un par de Casas que dialogan entre sí y operan mediante polaridades dinámicas. Se pone un gran foco sobre la tensión entre el individuo (Leo) y el colectivo (Acuario). Este cambio de nodos supone una transformación significativa para cada uno de nosotros y para el mundo. Este período trata de reajustarnos unos a otros a medida que la energía a nuestro alrededor cambia.